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La Super Social Washing Cup de España se juega en Arabia

La Super Social Washing Cup de España se juega en Arabia. Durante esta semana estamos viendo en televisión cómo cuatro de los mejores equipos de La Liga se han tenido que desplazar a Arabia Saudí con motivo de la celebración de la Supercopa de España de fútbol masculino.

La Federación Española de Fútbol (FEF), por medio de su presidente Luís Rubiales, firmó un acuerdo para jugar esta competición en ese país desde el año 2020. Acuerdo que ha sido renovado, extendiéndose temporalmente por 7 años más.

Desde que se conoció esta sede, el debate en torno a la conveniencia de celebrar la Supercopa en Arabia Saudí , ha levantado numerosas ampollas y continúa haciéndolo.  Arabia Saudí es uno de los países con mayor desigualdad de género, de igual modo existen numerosas críticas y denuncias por diferentes violaciones de los derechos humanos. Amnistía Internacional, en su último informe de derechos humanos, ha denunciado a Arabia Saudí por ser uno de los países con menor libertad de prensa, habiendo tipificado como delito el “insulto” para silenciar las críticas que reciben en Internet, lo que se ha traducido en duras penas de prisión, como la de siete años impuesta al escritor Abdullah al Maliki. Igualmente, el país saudí, aparece señalado en el informe de Amnistía Internacional por imponer y ejecutar penas de muerte tras juicios manifiestamente injustos o por mantener la discriminación de las mujeres y las niñas en la ley y en la práctica en relación con el matrimonio, el divorcio y la herencia. Además, las mujeres continúan sin recibir protección suficiente frente a la violencia sexual y otras formas de violencia.

Sin embargo, el presidente de la FEF, Luís Rubiales, que continuamente pretende “vender” los supuestos valores que gobiernan la organización que preside, quiere trasladar y hacer llegar a la sociedad el mensaje de que jugar la Supercopa en Arabia representa un impacto socialmente favorable para ese país, llegando a declarar que: “En Arabia Saudí habrá un antes y un después de la Supercopa. En la calle se me acercan mujeres y me dan las gracias”, pero como todos sabemos, este relato no se corresponde con la realidad, siendo el motivo principal de jugar allí, si no el único, el acceso a las grandes cantidades de dinero que los estados árabes están invirtiendo en la celebración de eventos deportivos en sus territorios con el objetivo y la búsqueda de promoción y mejora de imagen.

Sin entrar en el debate ético en torno a si se debe o no jugar la Supercopa en Arabia, lo que se hace evidente es que estamos ante un claro ejemplo de lo que se conoce como Social Washing, realizado por el presidente de la FEF, en el intento de desplegar una estrategia comunicativa que tras una aparente preocupación por temas sociales, dirigida a blanquear la verdadera y única razón del acuerdo: la ingente contraprestación económica recibida por parte de la FEF, que se eleva a 40 millones de euros, se esconde una realidad contradictoria. No siendo razón justificativa tampoco y como también argumenta Rubiales, que parte de esos millones terminen en el fútbol base español, porque la protección de los derechos humanos, en cualquier caso y circunstancia, debe situarse muy por encima de una asignación a nuestro fútbol base, cuyos participantes tienen asegurado niveles de protección muy superiores en este sentido.

Las declaraciones de algunos actores principales como la del jugador del Athletic de Bilbao, Raúl García: Para mí no tiene ningún sentido jugar allí un campeonato de nuestro país, no hay más recorrido. Polémicas aparte en las que no quiero entrar, es un sinsentido…, lo importante es generar, sacar patrocinios y nos olvidamos de lo básico, el ambiente que hace que este tipo de partidos sean diferentes y la posibilidad de disfrutar en familia, por no hablar de los horarios…, sólo tiene el sentido que todos sabemos”, o el hecho de que la vicepresidenta institucional del Fútbol Club Barcelona, Elena Fort, no haya querido desplazarse a Arabia Saudí para presenciar este torneo, declarando cuando se le preguntó acerca de su opinión sobre que el Barcelona jugará en Arabia Saudí: “Soy la persona que más ha trabajado por el reconocimiento de los derechos humanos en los estatutos del club y me genera una contradicción personal muy importante”, son dos ejemplos que ponen el dedo en la llaga de las verdaderas razones y de lo ridículo que suena, por incoherente, escuchar a un alto dirigente de nuestro fútbol intentar alegar la conveniencia, apoyándose en razones sociales, del traslado de esta competición a este país.

En el enfoque sostenible, se exige un análisis de las estrategias y la planificación de iniciativas en función de la generación de valor compartido con los principales grupos de interés. Si dicho análisis se lleva a cabo en este caso, se concluye que no hay por donde coger esta competición. Los clubes se reparten un total de 19 millones de euros a razón de 6.25 millones para R. Madrid y F.C. Barcelona, 4.5 millones para el Atlético y 2.5 millones para el Athletic, cantidades que seguro se aproximarían mucho a las cobradas si se celebrarse en España y que, de cualquier forma, resultan irrisorias si se tiene en cuenta que en ningún caso superan el 1% de los presupuestos anuales de dichos clubs. Los jugadores sometidos a viajes de ida y vuelta y a estancias en un país extranjero, que, en las actuales circunstancias de pandemia, aconsejan la evitación de cualquier desplazamiento innecesario. Y ya no decir para los aficionados españoles y socios de los cuatro clubs participantes, a los que se les cercena la posibilidad de asistir en directo a los encuentros, pudiéndose visualizar en este sentido, las gradas vacías durante la disputa de la semifinal que enfrentó a leones y colchoneros.

Como he señalado anteriormente y sin entrar en el dilema ético de la conveniencia de jugar en Arabia Saudí la Supercopa de España, creo necesario decirle al presidente de la Real Federación Española de Fútbol, que asuma la razón real de la celebración de la Supercopa en Arabia Saudí en su discurso, lo diga abiertamente y así demuestre coherencia entre mensaje y realidad, de modo que no siga haciendo de este trofeo la Super Social Washing Cup de Españaporque en sostenibilidad y en valores, no es lo que dices, es lo que haces.

Por Jorge E. Sánchez Salguero


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